9 de diciembre de 2022

Femicidios en Buenos Aires: no son casos aislados, nos mata el patriarcado

De acuerdo al informe realizado por la Oficina de la Mujer de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, la Provincia de Buenos Aires mantiene el mayor índice de femicidios de todo el país, como consecuencia de la violencia machista y patriarcal.

Ni Una Menos Argentina
#NiUnaMenos. Foto: Colectivo La Luz. Licencia: CC BY-NC-ND 2.0

Entre 2014 y 2018 se registraron para la Corte Suprema de Justicia de la Nación 1.222 femicidios, de los cuales 479 (el 39% de ellos) fueron en la Provincia de Buenos Aires. Los recortes en políticas de prevención no hacen otra cosa que perjudicar a las mujeres que sufren violencia de género cotidianamente.

En Argentina, el 3 de junio tiene nombre propio: NI UNA MENOS. No es sólo una organización del movimiento feminista que nuclea y lucha día a día para romper las barreras de la injusticia y el silencio; es una consigna que lleva los nombres de Ángeles Rawson, Araceli Ramos, Chiara Páez y de todas las mujeres que diariamente son asesinadas a manos de sus vínculos afectivos, ultrajadas, violadas, abusadas, manipuladas por el sistema patriarcal.

El femicidio es una de las formas más extremas de violencia hacia las mujeres. Pero no es sólo eso, sino que forma parte de un sistema de opresión contra la mujer, que, además, es incentivado por los medios de comunicación, que se han dedicado a construir representaciones sociales alrededor de cada una de las víctimas, en cientos de casos, revictimizándolas, en otros tantos, culpándolas.

A partir de la intensa lucha del movimiento feminista, en los últimos años se han creado en distintos puntos del país observatorios nacionales, provinciales y municipales que intentan recoger estadísticas para transformarlas en políticas públicas. Algunos de ellos son iniciativas del Estado y otros de organizaciones sociales. Estos ámbitos recogen distintos tipos de datos, como ser las causas caratuladas como femicidios o los datos de casos publicados en medios de comunicación.

Por su parte, el 4 de junio de 2014, la Corte Suprema de Justicia de la Nación encargó a la Oficina de la Mujer la producción del primer Registro Nacional de Femicidios de la Justicia Argentina. El informe se constituye de todas las causas judiciales caratuladas bajo la figura de femicidio y hace un relevamiento tanto a nivel nacional como provincial. De allí se desprende que en la provincia de Buenos Aires se mantiene el índice más alto de femicidios de todo el país en los cinco años relevados.

De acuerdo a los documentos producidos por la Oficina de la Mujer desde su creación en 2014 hasta el 2018 se contabilizaron 1150 causas por femicidios, con un total de 1222 mujeres víctimas de femicidio.

De estos datos también se despliega información sobre la etapa procesal, que arroja que casi la mitad de los casos estaban en proceso de investigación, y solo hubo 71 condenas en esos años.

El género como política

Claudia Perugino, abogada y ex miembro del Observatorio de Femicidios del Consejo Nacional de las Mujeres que dependía del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación (hoy centralizado en el Instituto de las Mujeres que depende del Ministerio de Salud y Desarrollo Social), afirmó al respecto: “La importancia de contar con datos duros sobre la violencia contra las mujeres y femicidios es fundamentalmente para, a partir de este dato duro, pensar las políticas públicas necesarias para reducir los casos. Muchos de los puntos que nosotras sostenemos respecto de la violencia de género — como por ejemplo cómo atraviesa las clases sociales — lo analizamos a partir de casos, pero no tenemos un dato certero que nos diga cual es el impacto de la violencia en mujeres de clase baja, en mujeres de clase media, o de clases más acomodadas. Tampoco qué tipo de violencia es el más habitual en estas mujeres, tampoco si hay un determinado patrón… Hasta ahora lo único que hay es el registro de la Corte Suprema, pero pensamos que es un registro acotado respecto a los casos de violencia, porque sólo se tienen en cuenta los casos judicializados y sabemos que hay un montón de casos que no llegan a la justicia por determinados motivos”.

Asimismo, la abogada especialista en violencia de género manifestó que desde el 2015 ha habido un achicamiento estatal muy importante que implicó la quita de recursos para ONGs que suplían la falta de Estado. En materia de políticas públicas en la provincia de Buenos Aires, informó que a pocos meses de haber asumido María Eugenia Vidal, se cerró el único refugio para víctimas de trata que existía (a nivel provincial), en la localidad de Avellaneda. Ese hogar hoy es mantenido con recursos locales del municipio.

En la provincia con mayor cantidad de femicidios en la escala nacional (tal como se muestra en el gráfico siguiente), “desde el año 2016 que no se cuenta con programa asistenciales ni de prevención para mujeres en situación de violencia, como así tampoco orientación para familiares”, remarcó la Licenciada Verónica Chiafari, integrante de la Dirección de la Mujer de la Municipalidad de Avellaneda.

 

En relación al desfinanciamiento del gobierno provincial en materia de género, Chiafari agrega que las políticas llevadas a cabo por el municipio de Avellaneda son realizadas con recursos propios. En este sentido afirmó que “desde la municipalidad se abordan talleres y capacitaciones en torno a visibilizar cuáles son los derechos de las mujeres, sus herramientas legales, como así también problematizar y visibilizar las situaciones de violencia de género. La orientación a familiares también corre por cuenta del estado municipal, dado que allí se brinda un espacio de escucha, contención y asesoramiento a los familiares”.

Para ahondar en el trabajo que desempeña la Dirección, la Licenciada comparte un informe con estadísticas propias actualizadas que se pueden apreciar aquí.

El caso de la Provincia

Las víctimas de femicidio de la provincia suman un total de 459, las cuales en su mayoría tenían entre 21 y 40 años, siendo casi un tercio del total. En el siguiente gráfico se puede observar las edades de las mujeres asesinadas por la violencia machista.

 

Como puede verse en los gráficos, del total de víctimas la mayoría de las víctimas estaba transitando su juventud o adultez cuando fue cometido el asesinato. Sobre este tema, Perugino analizó: “La violencia contra las mujeres es una conducta fuertemente disciplinadora, es decir, es lo que hace el patriarcado para disciplinarnos. La violencia es la herramienta. Mediante esto nos dicen qué podemos hacer, qué no, cuál es el estereotipo de mujer que tenemos que seguir, cuál el que no, cómo una mujer debe ser obediente, y debe ser madre, fundamentalmente. Entonces, de 21 a 40 es la edad donde el patriarcado lo que hace es moldear un tipo de mujer que le es funcional, entonces pienso y entiendo que por ese motivo es la franja etaria más golpeada por este tema”.

Otro de los ejes más importantes del informe de la CSJN es el vínculo entre la víctima y el imputado. De acuerdo a los datos que se observan en el próximo cuadro, se puede visualizar y comprobar que en 275 casos se trató de su pareja.

La abogada Perugino también dio su perspectiva en relación a esta situación: “Esto tiene que ver con que nos educaron diciéndonos que el peligro está en la calle y en la casa es el lugar donde la mujer está segura, cuidada, contenida, etc. Los pocos datos que tenemos en la Argentina nos dicen que esto no es así. Las mujeres y niños, niñas, adolescentes y cuerpos feminizados somos víctimas en su gran mayoría por las personas que nos rodean: padres, hermanos, primos, parejas, ex parejas, novios». Considera además que a partir de este conocimiento, surge también la necesidad de generar políticas públicas para acompañar a las mujeres, “para salir de esta situación porque muchas quedan con el victimario porque no tienen una salida económica”.

 

La economía es machista

La cuestión económica de las víctimas de violencia de género, no es un hecho menor. Muchas de ellas están condicionadas por esta situación (por ejemplo en los casos donde la violencia es generada por sus parejas) y no cuentan con ningún tipo de recurso para salir del hogar.

La Lic. María Belén Marón, integrante del Observatorio Provincial de Políticas de Género y del Registro de Femicidios y Travesticidios ALERTA, ambos pertenecientes al Centro de Estadísticas de Quilmes, para que nos informe acerca del estado de situación de la resolución municipal que estableció la emergencia en violencia de género en Quilmes, aprobada en julio de 2018. En este sentido informa que la aprobación se logró gracias a la lucha diaria y constante de una Multisectorial de Mujeres que levantaron el pañuelo rosa como símbolo de la emergencia, realizando asambleas, marchas y foros de debate. Hasta hoy, la resolución no fue reglamentada para su implementación real, y fue cajoneada por el intendente Martiniano Molina.

“La emergencia en violencia de género establece la formación de trabajadores municipales en la materia para prevenir acciones de este tipo y luego generar espacios en distintas instituciones donde estos profesionales puedan brindar una mayor y mejor asistencia a potenciales víctimas. Asimismo, se prevé la creación de un Hogar Seguro y planes de vivienda y trabajo para todas las mujeres víctimas de violencia”, manifestó Marón.

En relación al Observatorio de Quilmes, cuentó que se inició a través de la diputada de la Nación Mayra Mendoza y añadió: “Necesitábamos contabilizar cuáles son los femicidios, si es que los hay, que sabemos que los hay, cómo se transmiten en medios de comunicación, porque también analizamos eso. Sabemos que detrás de un gráfico de torta, hay mujeres que perdieron sus sueños, que ya no pueden contar su historia y queremos hacernos cargo de eso. También resaltamos que a nivel nacional se está exigiendo la declaración de una emergencia con presupuestos acordes, monitoreando un plan de fuerzas de seguridad con antecedentes en violencias de género, protocolos provinciales, asignaciones para víctimas de violencias, etc.”

Los índices y variables referidos a los femicidios registrados por el Observatorio se encuentran actualizados hasta el 27 de Mayo del 2019 y pueden visualizarse aquí.

Condena judicial

El informe de la CSJN incorporó como uno de sus ejes el estado procesal de la causa caratulada como femicidio. A continuación se puede observar un gráfico con los índices registrados de acuerdo a la etapa del proceso en el que se encuentra.

La poca cantidad de condenados por femicidios es alarmante. Pero Perugino hace una distinción acerca de la celeridad que están teniendo algunos casos de violencia de género debido al histórico movimiento feminista y su accionar. De esta manera, afirmó: “La duración de un proceso judicial depende del departamento en el que toque el caso. Para los últimos casos que yo tomé en Quilmes, en un año y medio tuvimos el juicio oral y la condena, pero esto no sucede en otros departamentos judiciales. En Lomas de Zamora también aproximadamente tarda un año o año y medio. Pero no se puede dar un patrón sobre esto. Lo que todavía es una deuda en materia judicial, es una respuesta a los casos de abuso sexual infantil: todavía se insiste en la idea de revincular a los padres abusadores con los niños, niñas y adolescentes víctimas”.

Nos están matando

Dejamos a disposición de todxs la sistematización realizada sobre los informes presentados por la CSJN, entendiendo que los datos abiertos y libres son fundamentales en la búsqueda de construcciones políticas y debates sociales contra la violencia machista.

Cabe destacar que al realizar el análisis correspondiente a todos los años registrados, se encontraron ciertas dificultades que imposibilitaron una observación más profunda, debido fundamentalmente a los cambios de variables contemplados entre los distintos informes. No es un dato menor: si la Corte Suprema de Justicia de la Nación no asume la responsabilidad de fortalecer, sistematizar y analizar estos registros, la justicia y las políticas públicas que esperamos como sociedad se verán truncadas por la falta de eficiencia de aquellos que se constituyen como funcionarios públicos.

Un ejemplo de esto es el dato sobre el género de las víctimas, que sólo desde 2016 comienza a computarse, y por el cual podemos saber que hay efectivamente víctimas de travesticidios y transfemicidios que la Justicia toma como tales. Dicho esto, sólo 14 asesinatos a personas trans por su género fueron evaluados con el tinte que corresponde.

De acuerdo a los datos presentados, podemos demostrar estadísticamente una realidad que las mujeres vivimos en nuestros cuerpos cotidianamente: la violencia machista mata.

Los cambios culturales que se lograron para problematizar y visibilizar la violencia de género fueron logros conquistados por los movimientos de mujeres, que salieron a las calles a manifestarse. Además, los números nos muestran algo que nosotras ya sabemos: la violencia la ejercen nuestros vínculos más cercanos. Pero también lo hace el Estado cuando nos da de presupuesto $11 por mujer para combatir la violencia de género, cuando no sanciona leyes que nos protejan, cuando los procesos judiciales revictimizan a las mujeres y no garantizan su protección, cuando nos criminalizan. Los números agrupados en este registro dan cuenta que no se trata de “casos aislados”. Es el patriarcado lo que nos mata.

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