28 de octubre de 2020

Si la mitad de los chicos y chicas no tienen computadora, ¿funcionan las clases online?

La aparición del coronavirus a fines del 2019 parecía preocupar poco y nada a los países que estaban alejados de Asia; sin ir más lejos, el ministro de Salud de Argentina, Ginés González García, declaraba el 23 de enero de este año que no había posibilidad alguna para que el virus llegara al país. Sin embargo, la enfermedad derivó en la pandemia que todos conocen y desde el 20 de marzo Argentina está inmersa en un «aislamiento social preventivo y obligatorio» con distintas etapas de apertura según el avance o retroceso de la enfermedad.

Educación online
La educación se volvió online durante el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio.

El aislamiento decretado por el presidente Alberto Fernández cuando promediaba el tercer mes del año trajo grandes cambios en la relaciones personales entre los habitantes, las actividades laborales y la educación. El home office fue la modalidad por excelencia para trabajar y Zoom, la aplicación más usada en consultas médicas y en las clases online.

En el plano educativo, se ideó un plan para acompañar a los estudiantes de la forma más práctica posible para adaptarse a este nuevo proceso. Distintas instituciones decidieron utilizar clases subidas a YouTube o en  aulas virtuales, además de la constante comunicación por email. Por otro lado, desde el Ministerio de Educación encabezado por Nicolás Trotta se estableció un plan para dar clases a través del canal de la TV Pública bajo el lema «Seguimos educando».

Sin embargo, estas intenciones pueden verse limitadas en sus resultados por el contexto social que atraviesa la Argentina, donde según el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) 5 de cada 10 niños, niñas y adolescentes de 5 a 17 años no cuentan con una computadora para poder desarrollar sus actividades escolares.

Ante este dato, la directora del nivel superior secundario del Instituto María Auxiliadora, Gabriela De Año, analiza la experiencia que tuvieron para contemplar las necesidades del alumno:

«Algunos alumnos que no tenían computadora utilizaban sus celulares para el trabajo escolar y en algunos casos que tenían problemas con sus computadores, o celulares, se envió y recibió tareas a través del email. De esta forma nos aseguramos que todos tengan algún canal de intercambio».

Y siguió detallando: «En caso de que el estudiante no tuviese ni computadora ni celular, hay unos cuadernillos que envía el Gobierno y se les entrega a la familia. En todos estos casos que tengan problemas, trabajamos con el equipo de orientación escolar para hacer un seguimiento del alumno y su familia, y ver si necesita algún apoyo específico».

Por otro lado, Magalì Salomone, profesora de matemática del Colegio Inmaculada presenta una mirada social sosteniendo que «esos datos dependen del contexto social donde se trabaja. En los colegios privados, y en especial cuando crece el poder adquisitivo, hay menos carencias, sin embargo en los colegios en que el estudiante no llega a poseer las herramientas necesarias se tiene que tener paciencia y ajustar los tiempos de entrega para que puedan cursar».

Durante el transcurso de la cuarentena fue un punto de debate los métodos de evaluación, De Año reflexiona: «Usamos Zoom, Meet y además tenemos una plataforma del colegio que se llama Blended. Todo lo principal va a través de la plataforma donde pueden subir tareas noticias y tiene mensajería entre alumnos docentes directivos y padres. Pruebas escritas hubo muy pocas ya que la mayoría de los profesores evaluó a través de trabajos» mientras que en el contexto de realidades la profesora de ciencias matemáticas expone:

«Trabajo en un colegio privado donde todos cuentan con internet, computadoras, notebook, celulares avanzados con lo cual eso permite ajustar las tuercas en los alumnos a la hora de entregar los trabajos o realizar los exámenes correspondientes, o regular la asistencia, sin embargo, en las escuelas que carecen de estas herramientas no se puede pasar lista o evaluar con pruebas escritas. Deben ser con trabajos prácticos».

En este mismo informe; lanzado en enero de este año llamado «Condiciones de Vidas de las Infancias en la Pre Pandemia COVID 2019» que desarrolla en una parte de la data estadística la perdida al derecho de la información con la gráfica de niños que no tienen internet llegando al 47% entre el margen de edad de 5 y 17 años, coincidiendo con aquellos que tampoco tienen un ordenador, un sistema que comenzó a corregirse en el 2010 pero en los últimos años, y con la caída de planes como el conectar igualdad, sin embargo aparece una grieta cuando se trata de separar el conurbano con la Ciudad de Buenos Aires durante el período 2016-2019, ampliándose cuando se compara cada 100 habitantes. Años donde la inflación alcanzó un 300% y la pobreza pasó de un índice del 28% a un 38%, datos duros que marcan el camino que tomó la vida económica de muchos argentinos.

Por otro lado, otro de los sistemas que pone en jaque el plan de educación a distancia que propone el gobierno nacional es la situación de los docentes ya que según el sindical Romero, Secretario General de la Unión de Docentes Argentinos (UDA), 250.000 profesores y maestros están por debajo de la línea de pobreza además no todos poseen las herramientas con la calidad requerida para hacer de las clases un lugar enriquecedor. Magalí expresa a lo siguiente:

«Los docentes nos vimos obligados a re inventarnos, los primeros meses fueron muy difíciles. No es el mismo método de enseñanza, desde las planificaciones de las clases hasta la biografía a utilizar. Tuvimos que dar un giro, tuvimos que utilizar muchas aplicaciones y nadie nos capacitó, nos encontramos en una situación de vulnerabilidad poniendo nuestros propios equipos de trabajo donde muchas veces no nos funciona internet, o tienen una conexión lenta que dificultan las clases».

Para complementar, De Año agrega: «Para los profesores fue muy difícil, en un principio por el cambio abrupto que esto indicó, además las correcciones y clases llevaron más tiempo de trabajo que el habitual».

Para cerrar, ambas fueron consultadas sobre un posible regreso a las clases de manera presencial con las medidas de aislamiento correspondiente. Sin embargo, las respuesta de las dos coincidieron en un no rotundo: «Los protocolos son muy complejos, desde todos los recursos que tiene que tener la escuela para poder recibir a los alumnos hasta organizarse para poder llevar a cabo las clases en forma presencial. En lo personal considero que dicho protocolo no es muy viable, es complejo desde el equipo directivo organizar aspectos tales como el horario de entrada y salida de los alumnos, profesores, la agrupación de chicos en los espacios de la escuela. No me imagino que se pueda dar clases con tapa boca máscara y anteojos o que se pueda estar limpiando un aula o un baño cada dos horas», señaló Gabriela, la directora del Instituto ubicado en Avenida Belgrano en Avellaneda mientra que Salomone resaltó:

«Volver con protocolos es un delirio, los colegios no cuentan con nada de lo que se requiere. No hay aulas para separa un metro y medio, no hay jabón, a veces no hay agua y por sobre todo no se puede controlar a cientos de alumnos para que no se acerquen».

En relación al presupuesto recibido por las instituciones en los últimos años hay que mencionar el recorte que sufrió de forma significativa durante la última gestión de Mauricio Macri. Según los datos que maneja Cippep, la caída en el período 2016-2019 fue de un 19% donde no solo se vio afectado el sistema escolar si no también la capacidad de inversión para adaptar las aulas a los tiempos, incluso previo a la pandemia.

En definitiva, según las experiencias relatadas el sistema educacional a distancia, improvisado por el inesperado y poco oportuno coronavirus tuvo contrastes negativos y positivos pero como bien dejan en claro las profesionales que experimentan día a día con estas situaciones, el regreso a las clases presenciales aún está lejos de darse.

¿Cuál será la decisión a tomar? ¿clases online para los que puedan o presenciales sin todos los protocolos?

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